Recopilación cuentos del àngel en castellano (mes avall en catala)


Ángel Tobías

Tiempo era tiempo, en el reino de los cielos vivía un angelito llamado Tobías. Vivía con su madre y los dos tenían prohibido bajar a la tierra de los humanos, Tobías porque todavía no era suficiente mayor y la madre porque no tenía alas.

A la madre le gustaba mucho el café de los humanos,aquel gusto tostado y amargo le apasionaba, tanto era así que un día le dijo a su hijo:

-Tobías, hijo mío, tú que eres pequeño y rápido como un rayo, me podrías ir a buscar café? Eso sí, sin que te vea nadie y sobre todo no poses los pies en el suelo o te convertirás en estatua.

El angelito no le pudo decir que no a la madre y sin que le viera nadie, bajó a la tierra lo más rápido que sus pequeñas alas le permitieron. Cogió el café e inmediatamente volvió. La cosa fue tan bien que cada dos por tres bajaba a buscar el apreciado café para la madre. Cada vez iba más rápido, pues sus alas iban creciendo.

Cuando llegó a la mayoría de edad, el padre Dios le llamo. Había llegado la hora de hacer de ángel.

– Tobías, a partir de ahora te tocara llevar la inspiración a los hombres. Coge este zurrón lleno de polvo de inspiración y este listado del nombre de las personas que tienes que inspirar.

Cómo si tuviera un cohete pegado al trasero, salió a hacer los encargos. Como ya se conocía el camino, fue un santiamén. Inspiró un bonito poema sobre el mar, una bella pintura de una mujer y un descubrimiento científico que curaba una enfermedad. Fue tan rápido que al volver se reunió con los otros ángeles para vanagloriarse de su ligereza. Uno de los ángeles, corrompido por la envidia del momento, le dijo:

-Hay una cosa que el Dios padre no tiene y si se lo le llevas serás su ángel preferido. Tú que eres tan rápido  seguro que lo podrás hacer.

-Y qué es esto que el padre Dios no tiene?

-Una centella del sol.

Sin perder tiempo y haciendo batir las alas como nunca lo había hecho, se dirigió hacia el sol. Cuanto más se acercaba más calor tenía. El sudor le chorreaba por todo su cuerpo, la fuerte temperatura hacía que sus fuerzas se debilitaran, pero él no paraba. Incluso cuando las alas se le empezaban a quemar él siguió. Cada vez estaba más cerca de su objetivo, pero cada vez le costaba más aletear, se mareaba del calor y las alas se le quemaban.

Ya casi la tenia en la punta de los dedos, cuando se encontró una centella delante de él no se lo pensó dos veces y la cogió. Tan grande era el esfuerzo que había hecho para lograr el hito, que perdió el conocimiento y empezó a caer al vacío. El ángel envidioso, que veía incrédulo lo que Tobías había conseguido, salió a salvarlo. Lo cogió en pleno vuelo y lo devolvió al reino de los cielos. Con las alas chamuscadas pero lleno de orgullo,  Tobías se despertó en brazos de su madre. Una vez recuperado, el Dios padre lo llamo y le dijo:

-Tobías, has sido muy temerario y te has dejado llevar por otro, sin saber lo que hacías. Por eso te castigo a restar al lado mío hasta que yo lo decida.

Con el orgullo tocado, se resignó al que el Dios padre le ordenó. Con el tiempo iba viendo los diferentes asuntos que despachaba, las alegrías y desgracias de los humanos, de diferentes naturalezas. Hasta que un día el Dios padre le dijo:

-Espero que con el tiempo que has estado a mi lado te hayas hecho más sabio y prudente. Te devuelvo tu cargo de ángel inspirador.

Lleno de felicidad,  Tobías cogió el zurrón y el listado. Bajó hacia la tierra muy sereno, pero vio una mala sombra que rondaba. Ya había oído a hablar de las malas sombras cuando estaba con el padre Dios. Eran ángeles que en algún momento habían desobedecido sus órdenes y habían sido desterrados del reino de los cielos. Cómo se sentían traicionados, dispersaban malos pensamientos entre los hombres. Así que  Tobías alertó a los ángeles de los buenos.

-Y exactamente dónde has visto esa mala sombra ?

-La he visto por allá- dijo señalando con el dedo hacia la izquierda, con tanta mala suerte que no se dio cuenta que con el pie tocó un campanario y en estatua se convirtió.

Si lo queréis ver está en El Vendrell, coronando el campanario, donde dicen que las noches de luna llena se deshace el hechizo y reparte inspiración a los elegidos.

Ness* Edición Anna Alcalá

 

 

El Ángel (cara b)

Siendo justos y sinceros tengo que admitir que no soy el que regenta el campanario.

Cuando mi madre me hacía ir buscar café aprendí donde eran las rendijas para salir del cielo sin que me atraparan, también aprovechaba para mezclarme entre la gente, sus cantos y risas me llenaban de energía con el tiempos otros miembros del cielo, que mi madre para lucir de hijo les explicaba lo viajes, estos aprovechando la ocasión me cargaban de encargos.

Pasado el tiempo el Padredios me reclamó para el trabajo por el cual me habían educado, inspirador, como sabía los atajos del cielo y de la tierra el trabajo de una semana lo hice en un día, al llegar a casa orgulloso  Rafael uno de mis mejores amigos me desafió a que cogiera una centella del sol que era lo que el Padredios deseaba, en aquel momento solo pensaba en complacer al Padredios, no lo recuerdo muy bien pero una centella se me coló garganta abajo apenas cuando  pensaba que tenía una en mi mano, después me desmayé.

Al despertar estaba todo chamuscado tanto que el sanitario dudaba que volviese a mi color original ahora era un ángel negro, Padredios me llamo y como castigo por ser demasiado osado por perseguir una centella del sol me ordenó restar a su lado pero como le hacía cosa verme tan negro me encerró dentro de un armario donde yo podía escuchar y ver lo que pasaba por un agujerito, en dos visitas ya vi  lo que pasaba, los emisarios mentían sobre la tierra para complacer al Padredios unas de las visitas fue de Rafael que arrepentido por sus actos se quería cambiar por mí recibiendo una negativa.

Yo mientras tenía trabajo en un run-run en la panza más unas pequeñas vascas y expulsé una lucecita la cual con una rapidez increíble desapareció por el agujerito, aletargado por los días de escuchar mentiras que me esperaban, la entrada de repente de la lucecita me hizo sobresaltar el corazòn, la lucecita se movía de un lado a otro cada vez más deprisa hasta que salía y entraba del armario– ahora te entiendo yo no puedo salir soy demasiado grande para pasar por el agujero– en un gesto repentino la lucecita se precipitó hacia mí introduciéndose en medio de mi frente, pasó el tiempo que el Padredios creyó necesario para mi castigo y me devolvió mi cargo de inspirador, a continuación fui a ver a Rafael que era tanto su arrepentimiento que no lo dudó cuando le propuse que se cambiase por mí, Rafael me sustituyó al bajar a la tierra con mis ropas, el zurrón y la lista, su espíritu de arcángel lo hizo despistarse y tocar el campanario, ahora es feliz custodiando el pueblo (Guardia Fidelis) y yo escapé siguiendo la voz de la lucecita que tenía dentro de mi cabeza hasta que llegamos a una gran explanada allí la lucecita salió de mí, la intensidad de su luz aumentaba igual que su pureza, en un suspiro la lucecita me empezó a dar vueltas, me rodeaba una luz intensa y pura, un flash y todo volvió a la normalidad ,todo no, ya no tenía alas, las piernas eran de cabra y dos cuernos en la cabeza– Que me has hecho lucecita malvada!!!–la lucecita  tintineo–como que me llamo Pan y desde cuando haces ruido?–la lucecita empezó a alejarse de mí, yo la sigo, le pido explicaciones, me dice que así es la vida, ella empieza a correr, corro detrás suyo, ella campanea, yo no me puedo estar de gritar-Campanilla esperaaaaaaaaa….

A todos los Niños y Niñas en toda la extensión

Ness*

 

LA JUBILACIÓN

En un tiempo no muy remoto al nuestro, en el reino del cielo Dios después de gobernar siglos y siglos creyó que era la hora de jubilarse y así lo hizo saber a los habitantes del cielo, estos empezaron a especular a quien elegiría como sustituto.
-Elegirá el que tenga el corazón más grande-dijo St. Manuel
-No-negó St. Antón y prosiguió-Elegirá al que tenga el alma más pura-
-Ahora toca una mujer!-exclamó la Virgen de Montserrat
-Os equivocáis-proclamó St. José-Los hay que tenemos preferencia-
Y así continuaron el debate, todos decían la suya incluso los niños que todos ignoraban decían que hacía falta sangre joven, hasta que un sobrecargo disolvió la muchedumbre de gente concentrada.
Desde aquel momento todo el mundo vistió sus mejores ropas y se abocaron a hacer el trabajo lo mejor posible.
Justo en aquel momento un hombre vestido de negro, zapatos negros, calcetines negros, pantalones negros, jersey negro, una parca negra que le llegaba a los tobillos y un gorro de lana negro, en el cielo hace frío, aquel hombre iba con los hombros caídos y con un andar incierto, se paseaba todo el día y la noche haciendo que los cuerpos celestiales se pusieran nerviosos, cuando se lo cruzaban por la calle él los saludaba esbozando una sonrisa con aquella cara difícil de mirar y los celestiales o hacían que no lo veían o le giraban la cara, la vez que más inquietó a la comunidad fue un día de teatro que mientras todos hacían cola para entrar el hombre vestido de negro(a partir de ahora H)  que estaba apoyado en una farola observando atentamente la cola formada y no entró hasta que todos estaban sentados, eso fue la gota que colmo el vaso, un grupo fue a quejarse a un sobrecargo.
-Esto no puede ser tenemos el desazón todo el día y la noche, tener aquellos ojos clavados en nosotros es insoportable, así no se puede vivir-
-Yo hablaré con él, yo tampoco sé quién es pero si está aquí será por algo pero no paséis ansia que yo lo arreglo-
El sobrecargo salió a la calle a buscar a H, al girar la esquina se lo encontró de cara.
-Me buscabas-dijo H con una sonrisa en los labios.
-Tengo todo un pueblo crispado con tus idas y venidas-le dijo el sobrecargo con un tono más que autoritario.
H  se le acercó, lo cogió por las solapas de la casaca, lo levantó dos dedos del suelo y lo miró fijamente a los ojos.
El sobrecargo notaba como aquella mirada penetrante se adentraba para sus adentros hasta que sintió como si le arrancaran el alma.
-Para!!! Para!!!-suplicó el sobrecargo.
H lo dejó en el suelo y se le dijo con tono imperativo.
-Todos tenemos un trabajo que hacer, vosotros hacer lo vuestro que yo haré lo mío-
El sobrecargo que se estaba recobrando de la experiencia pero todavía le quedaba un resquicio de curiosidad pregunto.
-Y se puede saber cuál es tu trabajo?-
-Asuntos internos y no preguntes más que la tendremos-dijo H ya enfadado-y no me volváis a molestar.
El sobrecargo se fue preguntándose que sería “Asuntos internos” no lo había oído nunca pero el mal rato que le hizo pasar era suficiente para darse cuenta de no pregonarlo, cuando se volvió a reunir con la representación de los habitantes del cielo, les informó.
-Todo está bien, cada cual que vuelva a su trabajo-
-Pero quién es? Que hace?- preguntaban
-Os digo que todo está bien, proseguir con vuestra vida-
El grupo se fue a regañadientes, pasaron los días todos se esforzaban para hacer el mejor trabajo posible, H seguía con sus idas y venidas, incluso se llegaron acostumbrar a  su presencia, tanto era así que algún despistado le devolvía el saludo.
Y llegó el día donde Dios reunió en la plaza mayor a todos los habitantes del cielo, había un escenario con un equipo de luces y sonido montados, todos estaban allí nerviosos e inquietos había que incluso se ponían de puntillas para qué se les vieran mejor, el único que estaba separado del grupo era H que estaba aguantando la pared del fondo.
Sonaron trompetas seguido de un redoble de tambores, una neblina de humo inundó el escenario y apareció Dios con los brazos extendidos.
-Buenos días a todo el mundo!!!-
-Buenos días!!!- contestaron
-Hoy es un gran día, hoy habrá un antes y un después para nuestra comunidad-Al decir esto levantó la cabeza buscando algo -Eh!!! Tú, quieres hacer el favor de venir aquí arriba-
Todos se miraron el uno al otro pero el único que se sintió aludido fue H.
-Ya va, ya va que impaciente que eres, pesadilla de hombre-esto ultimo lo dijo sottovoce.
H se dirigió hacia el escenario pero esta vez la espalda la tenia derecha, lucía unos hombros anchos y su andar era valiente ,regio, al subir se situó a la izquierda de Dios.
-Señores y Señoras-dijo Dios-os debéis de preguntar quién es este personaje tan sombrío-hizo el gesto de pasarle el brazo por encima los hombros.
-No me toques-dijo H bajito que solo lo escucharon ellos-
-Va tú mismo, descúbrete- presentó Dios.
H hizo un suspiro de resignación, a continuación se pasó la mano por la cara sacándose como si fuera una careta de carnaval el rostro mal formado, dejando a cara descubierta una belleza nunca vista en el cielo un OOOOH!!! De sorpresa profirió el público, a continuación y de un revuelo tiró la parca al suelo y se desplegaron unas grandes alas negras que lucían pequeños destellos bailarines, otro OOOOh!!! Exclamó la audiencia pero esta vez más ruidoso incluso algún aplauso sonó también.
-Este amigos míos es mi heredero legítimo o que os pensabais aquí se practica el nepotismo- insirió Dios y continuo-A él lo creé perfecto, el más bello y racional, yo me jubilaré sí, pero no sé qué día por ahora lo que he aprendido gracias a él es que me habéis estado engañando para complacerme y que podéis trabajar más de lo que hacías, a partir de ahora él estará como hasta ahora, en la tierra pero me informará directamente a mí de lo que sucede, te toca hablar- dijo señalando con las manos a H.
-Yo solo os quería decir que este es un gran día, un día de jubilación, de jubileo, por eso cada año en esta fecha celebraremos La Fiesta Mayor del cielo y la tierra así pues hermanos y hermanas míos Buena Fiesta Mayor!!! Que empiece la fiesta.

Ness (3era parte y ultima o no, yo que se)

Inspiración: R.P.G

Dedicado a mi padrino de fuego: Lucifer Joan “El Negro” Contreras

 

Acerca de Ness0000

pos aki estoy
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